El trial es una disciplina del motociclismo en la que los pilotos han de superar una serie de obstáculos sin poner los pies en el suelo i sin caerse de la moto. Las principales habilidades de los pilotos de trial son, básicamente, equilibrio y planificación de los movimientos para poder realizar todo el recorrido.

En sus primeros pasos, las pruebas de trial se disputaban al aire libre utilizando recursos naturales: Troncos de árboles, piedras, cascadas, etc... Actualmente se realizan también competiciones de trial indoor que se celebran en estadios cubiertos.

La motocicleta de trial presenta diferencias evidentes respecto a las utilizadas en otras disciplinas como el motocross o el enduro. Se trata de una moto sin asiento, más ligera de peso, con un recorrido de suspensión más corto y con los neumáticos más desinflados de lo habitual.

HISTORIA
Los orígenes del trial se remontan a principios del siglo XX. La diversión de algunos pilotos de salir del habitual trazado marcado por los caminos, adentrándose en recorridos no marcados llenos de obstáculos, acabaron desarrollando una nueva y diferente disciplina. De esta manera, en Gran Bretaña, donde este movimiento tuvo más adeptos, se perfiló rápidamente un reglamento i se creó una prueba específica. En 1911 nace la mítica prueba de los ‘Scottish Six Days Trial (SSDT)’, considerada la primera prueba de trial del mundo y que dio nombre a la competición, el trial.

A principios de los años sesenta empezaron a aparecer las primeras marcas inglesas especializadas en motocicletas de trial. Entre estas, hay que destacar Triumph, Tigre Cup 200 o BSA. En el año 1964 el mundo del trial vio nacer la primera moto específicamente diseñada para este tipo de competición. Se trataba de la Serpa T, utilizada por el mítico piloto de Trial Sammy Miller.

Posteriormente, entró a formar parte de la marca Montesa, que a lo largo de los años será una marca puntera que sumará numerosos éxitos en su carrera.